La ley de mercado de la vacunación es rechazada por el Papa

La ley de mercado de la vacunación es rechazada por el Papa; el pontífice hizo un llamado para que los líderes gubernamentales y organizaciones en el mundo trabajen juntos para que las vacunas lleguen a todos; especialmente a los más necesitados.

El papa Francisco pidió una vacunación solidaria en la que no prevalezca la ley del mercado; en una carta enviada en ocasión de las reuniones de primavera del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional que se están realizando en estos días y que se publicó este jueves.

“Necesitamos especialmente una vacunación solidaria; financiada con justicia; porque no podemos permitir que la ley del mercado prevalezca sobre la ley del amor y la salud de todos”; escribió Jorge Bergoglio.

A las máximas instituciones económicas mundiales reiteró su reciente llamamiento en el mensaje de Pascua. A los líderes gubernamentales; empresas y organizaciones internacionales les pidió trabajar juntos en el suministro de vacunas para todos; especialmente para los más vulnerables y necesitados.

Por otra parte; también pidió reconocer que los mercados; especialmente los financieros; no se gobiernan por sí mismos. Por ello; se necesitan leyes que garanticen que las finanzas; en lugar de ser meramente especulativas o financiarse en sí mismas; funcionen para los objetivos sociales que tanto se necesitan en el contexto de la actual emergencia sanitaria mundial.

En su misiva; el papa Francisco hace hincapié en la necesidad; sobre todo en estos momentos; de al menos; una reducción significativa de la carga de la deuda de las naciones más pobres; agravada por la pandemia.

Porque recordó que sigue existiendo una necesidad urgente de un plan global que pueda crear instituciones nuevas o regenerar las existentes; particularmente las de gobierno global. De esta forma; se podrá ayudar a construir una nueva red de relaciones internacionales para promover el desarrollo humano integral de todos los pueblos.

Esto significa necesariamente dar a las naciones más pobres y menos desarrolladas una participación efectiva en la toma de decisiones y facilitar el acceso al mercado internacionalPara ello es necesario un espíritu de solidaridad mundial que exige al menos una reducción significativa de la carga de la deuda de las naciones más pobres.