Feijo hace historia y el nacionalismo arrasa en el Pas Vasco


Casado cosecha un resultado amargo: el triunfo gallego es de Feijo y el fracaso en Euskadi se anota en su debe. Abascal logra, tras una campaa salpicada por los altercados, introducir a Vox en la Cmara vasca

El secretario de Organizaci

El secretario de Organizacin del PSOE, Jos Luis balos, hace una valoracin en la noche electoral de los resultados del 12-J.
Juanjo Martn EFE

Ni los rebrotes del coronavirus, ni el aumento de la abstencin, ni los errores cometidos en cuatro aos y sobre todo durante la pandemia, ni las arremetidas aceradas de los adversarios han sido suficientes para cambiar el signo poltico en Galicia y en Pas Vasco, los dos territorios que han estrenado las urnas en la era de la nueva normalidad tras la crisis sanitaria provocada por el Covid-19.

El PP, con Alberto Nez Feijo al frente, revalida y mejora la mayora absoluta en Galicia. Y ya van cuatro, las mismas que consigui Manuel Fraga. El PNV, con Iigo Urkullu, aun cuando no consigue alcanzar el listn de los 38 escaos, consolida y ampla su condicin de fuerza histrica de gobierno, slo batida en la legislatura 2009-2012 a manos de un pacto entre socialistas y populares.

De los resultados en ambas comunidades se desprende un descalabro apotesico para Unidas Podemos y sus marcas, un derrumbe que, adems, no consigue rentabilizar el PSOE, su socio en el Gobierno de coalicin nacional. Tanto socialistas como morados sufren un duro golpe en este primer desafo ante las urnas tras los largos meses de pandemia.

La gestin de ambos aliados gubernamentales no logra, en este primer test, ni siquiera el aprobado. Ni el escudo social, ni el Ingreso Mnimo Vital, ni los ERTE, ni la promesa de no afrontar la crisis econmica derivada de la Covid con recortes, ni por su puesto el estado de alarma han servido para atraer los votos de izquierda de gallegos y vascos hacia las siglas patrocinadas en el conjunto de Espaa por Pedro Snchez y Pablo Iglesias. Lo que pierden los morados, que es mucho, no consiguen atraerlo los socialistas. En esta ocasin, la teora de los vasos comunicantes, ha fallado.

Los resultados en ambas comunidades tienen, una clara lectura en clave nacional que tambin impacta de lleno en el primer partido de la oposicin. En el terreno del PP, Pablo Casado sale con sabor agridulce: el xito gallego se lo anota en exclusiva Alberto Nez Feijo, que engrandece as su talla poltica y se consagra como el lder capaz de ser la alternativa, en tanto que el fracaso en Euskadi se apunta en buena medida en la cuenta de resultados del propio Casado, mano ejecutora de un cambio abrupto en la candidatura popular –sustituy sorpresivamente a Alfonso Alonso por Carlos Iturgaiz– que, a todas luces no ha convencido a los votantes conservadores vascos.

Feijo rene ya todas las condiciones para ser visto como lder de futuro en la sede de Gnova. Con su nuevo xito pierden fuerza las voces ms extremas y duras del Partido Popular y ganan terreno las ms moderadas e inclinadas a la poltica de pactos.

Ni en una ni en otra comunidad la fuerza de Ciudadanos ha tenido recorrido reseable. En Galicia el empuje de Feijo ha sido arrollador y los naranjas, en caso de haber sumado fuerzas le habran aportado poco con sus 9.400 votos y, en Euskadi, una comunidad en la que PP y Cs s han formado tndem, la suma ni siquiera ha dado para mantener los resultados que los populares lograron en solitario en los comicios de hace cuatro aos.

Analizado con el prisma nacional, el otro gran perdedor de la jornada es el lder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. Ni la entrada de su formacin en el Gobierno central con cinco carteras, ni su condicin de vicepresidente segundo, ni el hecho de que la ferrolana, Yolanda Daz, sea la ministra de Trabajo, han servido para apuntalar las marcas asociadas a Unidas Podemos -la gallega, En Marea y la vasca Elkarriken Podemos-, que han cosechado una derrota histrica.

En Galicia, Antn Gmez Reino (En Marea), no ha conseguido ni un solo escao en el Parlamento. Su fracaso no tiene parangn. En 2016 la coalicin patrocinada por los morados obtuvo nada menos que 14 escaos y 254.500 votos. En 2020, despus de cuatro aos de desmembramiento, se ha quedado sin representacin. Y lo ms llamativo: el PSdeG, con Gonzalo Caballero ejerciendo el liderazgo, no ha logrado sacar tajada alguna de esta cada.

Los socialistas gallegos mantienen el mismo resultado que obtuvieron en la cosecha de hace cuatro aos con la diferencia de que ahora se sitan como tercera fuerza adelantados con toda contundencia por el BNG, liderado por Ana Pontn que se ha comido literalmente todas las papeletas moradas.

No ha corrido mucha mejor suerte la ensea de Pablo Iglesias en Euskadi donde ha perdido la mitad de los votos y de los escaos pasando de los 11 obtenidos en 2016 a slo seis. En el Pas Vasco, el voto de izquierdas ms radical ha decidido apuntarse a las filas de Bildu, una formacin que en estos comicios ha dado un salto importante pasando de los 18 a los 22 escaos. Este xito de los abertzales unido al triunfo del nacionalismo vasco dibuja una Cmara de perfiles ntidamente soberanistas en la que el constitucionalismo queda ya muy arrinconado.

La sorpresa en el terreno vasco lleg, adems, de la mano de Vox, una fuerza que en buena medida protagoniz la campaa por los continuos altercados que se produjeron en sus actos electorales. Los de Santiago Abascal han conseguido arrastrar votos suficientes como para arrebatarle a la coalicin PP-Cs un preciadsimo escao. Para Vox, el Pas Vasco es un terreno profundamente hostil y pese a ello, con su discurso extremo en favor de la unidad de Espaa, la centralizacin de competencias y el enfrentamiento radical con todo lo que suene a abertzalismo y soberanismo, ha logrado colarse en la Cmara vasca.

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